martes, 4 de marzo de 2014

LA PROGRAMACIÓN DE LA PROSPERIDAD

     El noble sendero óctuple de Sidharta Gautama

 LA PROGRAMACIÓN
DE LA PROSPERIDAD

©Giuseppe Isgró C.


Cuando Pitaco, uno de los siete sabios, terminó su período al frente del gobierno, hacia el año 575 a.n.e., la ciudad de Mitilene le obsequió un terreno –conocido como campo Pitaqueo- del cual seccionó una pequeña parte restituyendo el resto por considerar que  aquella le bastaba para cubrir sus necesidades y que la otra era una carga innecesaria; por lo cual acuñó una frase que expresaba: -aquella parte era mayor que el todo”.

La sabiduría de Pitaco de evitar la carga innecesaria de atender una riqueza superior a la esencial es una guía valiosa de seguir a la hora de programar la propia riqueza. Constituye una anticipación del famoso principio que destaca que el 20% de las actividades genera el 80% de los resultados, variante de la ley de Pareto que, aplicada, permite evitar el 80% de las actividades que sólo producen un 20% de resultados.

En la planificación de la propia prosperidad, es necesario deshacerse del 20% de riqueza que absorbe el 80% del propio esfuerzo.

El programa debe contemplar la culminación de una carrera técnica o universitaria, con los respectivos post grados  y doctorados, o cursos de especialización que permitan a cada persona competente con la máxima efectividad en el área de su desempeño.

Acto seguido, o durante su formación, es preciso seleccionar el trabajo que, como misión de vida, en base a la propia vocación y visión del entorno, sirva para labrar una vida prospera, digna y feliz para la persona en particular y todos los miembros de su familia.

Esa carrera vital incluye ciertos objetivos como son la adquisición de: una casa acorde a las propias aspiraciones; otra con fines vacacionales o fines de semana; la adquisición de un negocio o la instalación de un despacho profesional acorde con el tipo de carrera elegida; uno o varios vehículos, para si y para la cónyuge, y eventualmente para los hijos; ropa adecuada; protección mediante seguros; ahorros e inversiones para garantizar los estudios de los hijos y  el bienestar en edad más avanzada; la pertenencia a algún club, logia, academia, o institución de vocación de servicios sociales o políticos, etcétera, cuya programación debe efectuarse de acuerdo a un estricto orden prioritario.

Además, es preciso incluir un programa de crecimiento personal continuo o desarrollo profesional, asistiendo periódicamente a conferencias, charlas o cursos.

La práctica de algún hobby debe complementar el citado plan; además un programa sistemático de viajes para conocer el propio país y aquellos lugares históricos o turísticos que más atraen a cada quien.

El plan de la prosperidad comenzado en edad temprana o en cualquier otra en que se tome la decisión de hacerlo, en forma inmediata canaliza la propia energía creativa a su logro, evitando el despilfarro de esfuerzos, energía y recursos, tomando, cada persona, las riendas de la vida en las propias manos.

Es preciso, también, tener presente el plan cósmico que la vida tiene reservado a cada persona, bajo cuya guía divina es oportuno someterse, por cuanto, armonizando con el esquema que cada persona trae, se optimizan los resultados.

La sabiduría divina va guiando gradualmente a toda persona  a su verdadero destino como misión de vida en cuyo cumplimiento es preciso asumir las propias responsabilidades en cada oportunidad y regir la propia vida de acuerdo a la visión de los valores universales que, en la vida diaria se traduce por la práctica de todas las virtudes, además de las fundamentales de prudencia, justicia, fortaleza y templanza, constituyendo, cada valor un ideal al cual se canalizará la propia energía creativa para que, en su desarrollo o perfección se vaya alcanzando la evolución cósmica y un más elevado y creciente estado de conciencia.

Resérvate un tiempo suficiente para retirarte en un lugar tranquilo, libre de todas interferencias, en el cual, puedas plantearte los aspectos esenciales de tu verdadera misión de vida y paralelamente efectuar un programa de objetivos a corto, mediano y largo plazo.

En primer lugar, da las gracias por toda la riqueza que ya posees, anotando cada uno de sus elementos: vida, salud, familia, trabajo, amigos, clientes, vivir en un país como en el que vives; la riqueza que el  Creador Universal tiene reservada para ti, todo el progreso y conocimientos acumulados a través de las edades; la confianza y prestigio del cual gozas en tu entorno; la suma existencial y experiencia que has ido acumulando en todos tus anteriores ciclos de vida y en el actual, etcétera, para darte cuenta, de que, tienes mayores riquezas de lo que piensas y más abundancia de lo que imaginas, las cuales están a tu disposición para realizar la obra a ti encomendada en el quehacer cósmico. Afirma: -Gracias, Creador Universal, por la riqueza que Tienes reservada para mí; la acepto-.
Además, ten presente que, el planeta tierra ha sido constituido por el orden cósmico con la finalidad de suplir, gradualmente, a las necesidades humana durante toda su trayectoria pre-destinada y siendo una escuela de vida, tanto el programa como los recursos para su desarrollo y culminación están a la disposición de todos, si se asume el compromiso de cumplir la propia misión de vida. Por lo cual, todo lo que requieres y precisarás ya ha sido dispuesto por el Gran Ordenador Cósmico. Todo fue previsto. Nada hay que temer. Confía. Presta tu concurso, cooperando positivamente.

Ten presente que, al recordar las cosas que se poseen, dando las gracias por ellas, se atraen más de las que se tienen y requieren.

Entra en armonía con el Creador Universal elevando tu pensamiento hasta Él y solicítale guía, asistencia e iluminación. Ofrézcale tu servicio para te utilice donde Él lo crea más conveniente -de acuerdo con tu plan de vida, suma existencial y karma personal- en una cooperación en beneficio de la humanidad. Acepta cooperar con el universo y con la humanidad del planeta tierra. ¿Sabe lo que significa? ¡Que siempre tendrás trabajo y suficiente provisión divina!

Es preciso incrementar la capacidad de dar con la visión de los valores universales y mientras más des, en igual grado recibes.

La ley cósmica es tan sabia que, aún cuando tú creas que no tienes para dar, ella te provee con antelación lo suficiente para dar. La intención abre la puerta por la cual entra la nueva provisión, pero,  es preciso  que circule el flujo anterior, saliendo al exterior, para efectuar la renovación correspondiente.

Esto permite visualizar que, para que entre la nueva provisión, es preciso dar la que se tiene, es decir, “vaciarse” para “volver a llenarse”, de acuerdo a la ley cósmica, la cual expresa: -Toda fuerza vaciante al retrotraerse, atrae las cosas nuevas que se requieren como provisión divina-.

Tener los canales abiertos permite que continuamente fluya la provisión divina, en la cadena cósmica, de arriba hacia ti y de ti hacia abajo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario