miércoles, 5 de marzo de 2014

RESPUESTA A UN COMENTARIO SOBRE DIOS Y EL INFINITO


RESPUESTA A UN COMENTARIO
SOBRE DIOS Y EL INFINITO

©Giuseppe Isgr{o C.


Un amigo lector, el Q.:H.: L. N., en relación al artículo intitulado DIOS Y EL INFINITO, nos plantea: -“Es posible pensar que Dios nos afecta en decisiones directas en nuestro plano humano (en todos los sentidos),  de manera que su conciencia de juicio, creadora, de amor, de equidad, entre otros atributos sean expresado en un nivel superior? Como lo que decía Platón, -que va más allá del mundo de los sentidos al cual estamos atados?”

Le damos las gracias por tan excelentes planteamientos.

Sin dudas algunas, el ser humano ( y todos los seres de los cuatros reinos naturales: humano, animal, vegetal y mineral), han emanado, en un momento dado, a la conciencia individual, en el Alma Universal, con LIBRE ALBEDRÍO, y dotados de todos los atributos de la DIVINIDAD, y de una CONCIENCIA que es una réplica exacta de la CONCIENCIA del Gran Arquitecto del Universo, o Ser Universal.

Este ser emanado a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, en primer instancia en el Alma Universal, es la misma DIVINIDAD (Ser Universal), sin separarse de sí misma y sin dejar de ser Ella misma), por lo cual su conciencia es exactamente la misma, en el ser individual, que en el Ser Universal.

La única diferencia reside en que, en el Ser Universal se encuentra desarrollada en todas sus vertientes y variantes, en grado infinito, y en los seres individuales, lo está en estado potencial, que eternamente, cada ser, desarrollará, sin límites algunos, en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal.

A medida que el ser individual experimenta necesidades, deseos, anhelos y propósitos, así como conciencia de su ignorancia, van emergiendo en su conciencia las percepciones intuitivas, los sentimientos análogos a los valores universales (atributos divinos) que les inspirarán los sentimientos (de los valores universales) de lo justo o de lo injusto, de la verdad o de lo contrario, de la fuerza o de su opuesto, de la belleza o de la fealdad, del bien o del mal, que les sirven de parámetros para orientar, o reorientar, su conducta.

Simultáneamente, a las necesidades, y al conocimiento que percibe, aflora en su ser el poder potencialmente infinito que posee, y lo hace en el grado análogo a la necesidad que experimenta. Por eso se dice, en la expresión de Abraham Maslow, que “toda necesidad genera una fuerza motivadora equivalente, capaz de permitirle, a la persona, u otro ser, el desplazamiento desde el lugar en que reside su necesidad hasta otro en que se encuentra la satisfacción de la misma”.

Evidentemente, si cada ser fuese capaz de experimentar en grado infinito una necesidad, en ese mismo grado infinito expresaría el poder potencialmente infinito del cual está dotado, así como el conocimiento, o visión, inherentes.

Siendo la conciencia del ser individual una réplica exacta de la del Ser Universal, (Esta percepción es de la Filosofía Masónica, expresada de una manera nítida en los grados capitulares), el Ser Universal se comunica con el ser individual, por medio del lenguaje de los sentimientos –análogos a los valores universales-, en la conciencia, tanto como advertencias coercitivas, advirtiéndole, en forma de sentimientos de vergüenza –estados de representación mental de lo que resultaría si lleva a cabo la acción concebida-, como de estados de certeza si evita las acciones indebidas y ejecuta las debidas, así como, por las acciones coactivas, dentro de la conciencia, en forma de remordimiento, y percepción de haber incurrido en error, si llegare a ejecutar la acción indebida, que ya no le dejará tranquilo hasta que haya reparado el mal ejecutado, o lo haya compensado, o pedido perdón, simultáneamente, a la persona, o personas, afectadas, según se trate, en cada caso particular. 

Este mecanismo coercitivo, o coactivo, -pedagógico-, lo ejercita el Ser Universal en la conciencia de todos los seres, en los cuatro reinos naturales, sin afectar al libre albedrío de cada ser, en todo momento. Es decir, es cada uno de los seres individuales, en los cuatro reinos naturales, quien toma las decisiones inherentes, y por supuesto, cosecha los beneficios inherentes, o asume las consecuencias de sus acciones. Esto lo rige la ley de afinidad, la de justicia, la de igualdad y la de compensación, además de la del amor, que es una síntesis de todos los valores universales. (Nuestro artículo .y video de la conferencia-, sobre la LEY DE COMPENSACIÓN, en el Blog´s VERDAD UNIVERSAL, explican esto, con claridad).

http://verdaduniversaldivina.blogspot.com/2009/11/la-ley-de-compensacion_05.html

http://www.youtube.com/watch?v=wgOUagEv83I&list=PLsndZUm1vgqUbMsRG9RSX_2ZgbiCjCWKo

Platón, sin duda alguna, como muy bien lo expresa nuestro amigo, es el filósofo por excelencia que más profundamente refleja el conocimiento de los valores universales, o VIRTUDES.

Tal como es el lema de la Masonería Universal, en cuanto a su definición: -“La Masonería es el estudio de todas las ciencias, de todas las filosofías, de todas las artes y la práctica de todas las virtudes”, el enfoque tan excelentemente expresado por nuestro amigo, tiene vinculación con esa definición y con la práctica de todas las virtudes. Empero, para lograr ejercerlas, en grado óptimo, es preciso realizar el estudio integral del Conocimiento reflejado por la Sabiduría de los Valores Universales, cuya percepción se logra por vía intuitiva, o inspirativa (Inspiración de un Ente espiritual,  -encarnado o desencarnado-, o por la misma DIVINIDAD, por el sentimiento) por el pensamiento en el pensamiento de la persona inspirada), en la conciencia de los seres, en los cuatro reinos naturales.

Es decir: Un trabajo pedagógico de Dios con Dios, o un juego de Dios con Dios, donde Él mismo respeta sus propias reglas, plasmadas en la LEY CÓSMICA, impresa en su conciencia y en la conciencia de cada ser, sustentada, ésta, por la Sabiduría de los Valores universales.


Espero haber satisfecho, en algún grado, el planteamiento tan interesante realizado por nuestro amable lector.

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